Ana Silvia y Carlos Alberto
Escrito por jcab el Tuesday, 18 de July del 2006
Un ataque israelí deja quince muertos en el sur de Beirut. Cada año mueren de hambre 5,6 millones de niños en el mundo por hambre. En Iraq estalla un carro bomba que deja como saldo ocho muertos. En el sur de España un hombre mata a su ex mujer enfrente de su hijo de ocho meses. Un grupo de pandilleros apuñalan a dos jóvenes cuando éstos se dirigían a la escuela. Un sin fin de cifras, lugares y maneras de morir. Mientras tanto una mujer madrileña cambia de canal en la televisión y pone el CSI porque el noticiero la está deprimiendo con tanta mala noticia, es el último capítulo de la temporada y al otro lado del océano un hombre guatemalteco envuelve unos aguacates con una hoja de periódico que contaba la historia de un senegalés que ha muerto ahogado al intentar llegar a Canarias, no se ha dado cuenta por que hoy viene su primo a cenar. La indiferencia nos mantiene a salvo. Esas cifras en las noticias son personas, con sueños, ilusiones y temores, que tienen nombre y en su mayoría dejan atrás a gente que las llora.
Ana Silvia se crió con su abuela y su tía, tenía un empleo de secretaria y una hija de su primer matrimonio, volvió a la universidad y conoció a Roberto en 1999 con quien tuvo otro hijo. Aparentemente todo iba bien hasta que en un día Ana Silvia fue a parar al hospital, Roberto la había golpeado. Después de vivir un infierno en los siguientes años ella puso una denuncia en el ministerio público contra Roberto por agresión. El hizo lo mismo, puso una denuncia contra Ana Silvia diciendo que a ella no le gustaba limpiar la casa, que no atendía a los hijos ni cocinaba ni lavaba la ropa. Ana Silvia apareció muerta en un barranco, golpeada y estrangulada.
Carlos Alberto era el policía a cargo de un programa nuevo de denuncias en Guatemala, “Cuéntaselo a Waldemar”. Antes estuvo a cargo de la unidad encargada de investigar a policías cuando eran acusados de actividades ilícitas. La gente que le conocía lo describía como un hombre recto y responsable. Murió el sábado y todo apunta a que fueron sus propios compañeros, agentes de policía, quienes le mataron.
Leía hoy sobre las historias de Ana Silvia y Carlos Alberto y sentí un gran dolor ya que en estos días hace siete años perdí a una persona muy especial en mi vida a causa de la violencia que nos azota y si, su nombre también salió en los periódicos como una cifra mas en un lugar mas y una manera de morir mas. La indiferencia nos mantiene a salvo hasta que un día pasa algo que te hace ver y escuchar esas noticias de forma distinta y decides no cambiar el canal del noticiero ni envolver un aguacate con cualquier página del periódico por que allí, en esas cifras, murieron sueños e ilusiones.
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Categoría: Opiniones
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Dice Dolly:
el Tuesday, 18 de July del 2006 a las 4:11 pm
Sin comentarios…
Sólo nudos en la garganta
Dice andy:
el Wednesday, 19 de July del 2006 a las 8:25 am
ánimo, y un abrazo. Fuerza.
Dice Edgar:
el Wednesday, 19 de July del 2006 a las 9:54 am
Muy bonita historia, me has hecho pensar!!
Dice Dora:
el Wednesday, 19 de July del 2006 a las 10:09 am
Después de leerlo me quedo con tres sentimientos y me sumo a su sentir, pues también he sido víctima de la violencia e inseguridad, y definitivamente después de esto jamás vamos a ver estas situaciones con indiferencia.
1. Tristeza 2. Impotencia, pues no hay manera de controlar la violencia e inseguridad, estamos a manos atadas y por el contrario, sólo nos seguimos escondiendo y cuidando de no salir lastimados una vez más.
3. Seamos promotores del cambio, con algo que SI podemos cambiar: “la violencia doméstica”, cambiemos la mentalidad machista y dejemos a un lado el concepto de “el sexo débil”, formemos respeto, el valor a la integridad humana y a la vida. Ninguna mujer merece un golpe y muchos menos morir así.
Dice Rudy Girón:
el Thursday, 20 de July del 2006 a las 8:46 am
Qué buenas tus palabras.
A veces pareciera que los bitacóristas viven en la total apatía en cuanto se refiere a la violenta realidad que se vive en Guatemala.
Dice La Iv:
el Saturday, 22 de July del 2006 a las 4:30 pm
Cuando voy a mi trabajo todas las mañanas, miro la mirada perdida de muchos guatemaltecos, ya sea en su automóvil, en el bus o caminando y realmente comprendo el sentir y la preocupación que algunos pueden estar experimentando. A veces pienso que uno puede poner su granito de arena y tratar de hacer una Guatemala mejor, pero conozco a personas que por ser honestas, ya no están con nosotros. A veces uno se va volviendo frío e indiferente, pero en realidad por cada personas asesinada la herida sigue allí.






