Algo habrán hecho

Escrito por jcab el Monday, 18 de May del 2009

Durante la Guerra Sucia en Argentina se originó una frase que sirvió de escudo a la conciencia ciudadana ante la desparición o detención ilegal de otra persona. Algo habrán hecho. Más que una frase, se convirtió en una actitud de pasividad ante la injusticia y fomentó el silencio, la indiferencia y el aislamiento entre compatriotas para beneficio de quienes controlan los hilos de una nación. Esta es la actitud que permitió que en Guatemala se haya llegado a donde se ha llegado, un estado fallido con un noventa y ocho por ciento de crímenes sin resolver.

Algo habrán hecho. Una actitud que para muchos nunca existió por haber sufrido su injusticia en carne propia pero que parece haberse roto en estos días ante el asesinato del abogado Rodrigo Rosenberg y que ha causado que por fin despierten algunos sectores que hasta el momento estaban dormidos. El crimen, el video, la censura y la impotencia fueron demasiados ingredientes que han provocado que la reacción ciudadana no se hiciera esperar. A favor o en contra, pero por fin hay algo, un despertar.

Desde hace días quería escribir sobre ésto pero no podía. La información, las reacciones, las reflexiones, todo era y es demasiado. Por ratos me siento como Arte-sano, cansado de querer tanto un lugar y verlo así, roto, marchito. Por ratos me siento como Pacuna, creyendo que estamos a tiempo, que este es el momento de acción ciudadana para recuperar lo que nunca fue de ellos, lo que siempre ha sido nuestro. Pero lo que siento constantemente es el deseo de que nadie más tenga que pasar en Guatemala lo que hemos pasado quienes hemos perdido de forma violenta a alguien sin que nadie haga nada. Nada.

Vienen tiempos duros. Las aguas se han agitado y puede que salga a flote todo lo que por décadas hemos ignorado. El elefante en el salón. Hay que actuar, si, pero también reflexionar, sobre todo reflexionar, y actuar en consecuencia. Protestar para que hayan juicios sin importar el poder del acusado. Protestar por el crimen de Rosenberg. Protestar por el crímen de todo aquel que no conocimos ni su nombre. Protestar por todo lo que debimos protestar antes. Protestar por lo malinchistas y deshonestos que hemos sido con nuestros hermanos. Protestar para que no se repita el Algo habrán hecho.


Posibles entradas relacionadas:
La mediocridad como excusa recurrente
Dándole la vuelta a la tortilla

Comentarios (5)

Categoría: Guatemala, Opiniones

Volver

Escrito por jcab el Thursday, 7 de May del 2009

Hace casi diez años perdí a dos seres queridos. Cambió mi vida de un día para otro en todos los sentidos y por un tiempo atravesé una época bastante oscura. Confusión, miedo, tristeza, rabia, odio, nostalgia. Todo esto hasta el punto de no saber ya ni qué sentir ni qué estaba sintiendo y si las lágrimas eran por dolor o por rencor. Desconocía la mitad de lo que había pasado, intuía la mitad de lo que sentía la gente que quería y sólo sabía que esas mitades ya dolían. No quise preguntar las otras por miedo a derrumbarme. Cansado de mi mismo decidí irme. Pero no físicamente, eso vino mucho después, en mi cabeza me fui de ese momento, sin olvidar pero tampoco recordar y mucho menos enfrentar, pensando que tomaba una decisión valiente decidí no volver.

Hace casi diez años perdí a dos seres queridos. Cuando compartía alguna anécdota de ellos con alguien, inmediatamente recordaba que ya no estaban y la garganta ya no dejaba pasar la voz así que poco a poco empecé a hablar menos de ellos. Cuando intenté escribir en este blog sobre esas personas terminaba publicando notas nostálgicas así que dejé de hacerlo. Cuando les recordaba en cumpleaños, navidades, reuniones o en cualquier logro personal o momento importante, venía esa punzada y los ojos me temblaban así que dejé de recordarles. Valiente la decisión de irme y no volver.

Hace casi diez años perdí a dos seres queridos. Y de pronto un día, de la nada, se me abrió una puerta al pasado que podía contarme sobre esa otra mitad que nunca supe. Temblé, respiré profundo y volví. Lo más extraño de volver es darme cuenta que nunca me fui del todo y que el tiempo cura. También al volver supe lo que esos seres queridos, los que ya no están y los que siguen conmigo, sintieron y cómo vivieron ese momento trágico. Pedí perdón por irme y regresé, volví para quedarme.

Hace casi diez años perdí a dos seres queridos. Cuando volví recordé que alguien me dijo una vez que por qué cuando hablaba de ellos me entristecía si su vida había sido grande, que por qué me callaba sus historias. Desde que volví intento hacerlo más y lo estoy disfrutando, estoy bien. La muerte es el olvido y ellos merecen vivir, merecen mucho más que lo que les he dado.

Hace unas semanas que volví. ¿Por qué lo cuento? No sé. Porque nunca se sabe quien puede leer esto. Porque sé quienes pueden leer esto. Porque necesito desahogarme. Porque a veces volver no es regresar, es continuar.


Posibles entradas relacionadas:
La tierra me llama… ¡¡voy a Guate!!
Haití

Comentarios (9)

Categoría: Relatos


Creative Commons License

Acerca de

Mafaca es un espacio en donde escriben un crema y un rojo sobre temas variados que por lo general atañen a la tierra que les vio nacer, Guatemala. Sus autores son Jcab y Krod. Jcab actualmente vive en Madrid, España, mientras que Krod vive en Guatemala capital.

Ultimos comentarios