Escrito por jcab el Tuesday, 22 de September del 2009
Ignorancia o limitación. Orgullo o miedo. La intolerancia se define como la falta de la habilidad o la voluntad de tolerar algo. Ese algo pueden ser opiniones, características o creencias distintas de las propias. Esa falta de habilidad o voluntad suele disfrazarse de códices morales, interpretaciones religiosas o el sentimiento de considerar la vida de uno como ejemplar y correcta.
Hoy quiero compartir dos notas publicadas en El Periódico que me retrocedieron en el tiempo y me llevaron al pasado en el que muchos “buenos” guatemaltecos todavía viven. No, las dos notas no son opiniones raras y aisladas, las he oído de muchas personas como para que sean opiniones raras y aisladas.
Pésimo para Guatemala. Publicado el 9 de septiembre del 2009. Un profundo análisis del por qué de la situación del campesino:
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En total, cinco días de trabajo en un año; cómo no van a ser pobres y a tener hambre si no trabajan, pero se oponen a la construcción de hidroeléctricas y a las minas donde tendrían que trabajar todos los días del año. Es mejor esperar a que Sandra Torres de Colom llegue a regalarles dinero.
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La moda gay. Publicado el 28 de septiembre del 2009. Una advertencia sobre los peligros de respetar la orientación sexual del prójimo.
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El engaño es de tal magnitud que de pronto el ano se convierte –por decreto– en órgano sexual y los hombres “pueden tener hijos” porque –realmente– son mujeres operadas y con barba que conservaron su útero y ovarios; también niños adoptados pueden tener dos papás y dos mamás ¿Será esto libertad o degradación?
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La intolerancia nos mata. La intolerancia nos atrasa. La intolerancia nos aisla.
* De la última nota me enteré vía Escupo Sangre que hace una interesante reflexión al respecto.
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Categoría: Guatemala, Opiniones
Escrito por jcab el Thursday, 10 de September del 2009
La vida loca. Así se llama el documental del cineasta hispano-francés Christian Poveda quien durante cuatro años penetró en el mundo de la mara M-18 en El Salvador. En palabras de Poveda “El propósito de ‘La vida loca’ es entender quiénes son estos jóvenes, mi interés es principalmente el aspecto humano, no era mi propósito mostrar el lado violento, pues eso no habría aportado nada”. Y es que si algo tiene este documental es eso, aporta, y aporta mucho.
Tuve la oportunidad de ver La vida loca en estos días y me dejó profundamente impactado. Te lleva directamente a las entrañas del mundo de las maras, sus rituales, sus conflictos, sus razones y sus sin sentidos. Razones por las que existe. Sin sentidos por los que existe. Lo que más me impactó es que a diferencia de otros documentales, Poveda no intenta convencernos ni hacernos sentir nada, simplemente nos enseña lo que hay y que cada quien sienta o haga lo que considere.
Me enteré de este documental por la noticia del asesinato de Poveda a manos precisamente de miembros de la M-18. Tristemente el cineasta se convirtió en una víctima más de la locura y oscuridad reflejada en su documental.
Me impresiona que exista gente tan valiente como Poveda. Todos deberían ver este documental. Lo dejo aquí abajo pero también pueden verlo en este enlace.
* La foto es del grupo de Facebook del documental
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Categoría: Cine, Internet
Escrito por jcab el Tuesday, 1 de September del 2009
El 31 de agosto del 2009 el ex comisionado militar, Felipe Cusanero, fue sentenciado a ciento cincuenta años de prisión por la desparición forzada entre 1982 y 1984 de Lorenzo Ávila, Alejo Culajay, Filomena Chajchaguin, Encarnación López, Santiago Sutuj y Mario Augusto Tay Cajtí. Veintisiete años después, Felipe Cusanero se ha convertido en la primer persona en ir a prisión por despariciones.
Cuarenta y cinco mil desaparecidos. Veintisiete años después. Ciento cincuenta años de condena. Seis desaparecidos. Veinticinco años por cada uno. “A ese ya le dimos aguacate” le dijo Felipe Cusanero a la esposa de Alejo Culajay cuando fue a preguntar por él al día siguiente de su detención. Veintisiete años después con esa misma sangre fría se ha negado a confesar en dónde están enterrados los cuerpos. “Qué le diré a mi esposa cuando llegue a la casa (…); seguimos sin noticias de nuestro hijo, a quien queremos darle cristiana sepultura” dijo Hilario López, familiar de una de las víctimas.
Cuarenta y cinco mil desaparecidos. Cuarenta y cinco mil hijos, hermanas, amigos, esposas, primos, cuñadas, padres, madres. Recuerdo que hace poco no conseguía comunicarme con mi madre por celular, pasado un tiempo me empezó a invadir una cierta angustia por la hora y la zona en la que ella se encontraba la última vez que nos comunicamos. Unas horas más tarde me llamó. Parece una anécdota trivial pero ahora me pongo a pensar en esa mini angustia que tuve por unas horas, cuarenta y cinco mil personas han estado desaparecidas por más de veintisiete años ¿qué sentirán sus familias? Qué injusticia tan grande hemos cometido con ellos al hacerlos vivir con esa angustia sin hacer nada. ¿Dónde diablos hemos aplicado esos nacionalismos y creencias religiosas de las que tanto presumimos?
Lorenzo Ávila, Alejo Culajay, Filomena Chajchaguin, Encarnación López, Santiago Sutuj y Mario Augusto Tay Cajtí han sido los primeros desaparecidos en recibir un poco de justicia. Nos faltan cuarenta y cinco mil. Pero un paso es un paso.
* Foto de RTVE.es
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Categoría: Guatemala