Leyenda Urbana: De cuando se juntaron tres blogueros

Escrito por jcab el Martes, 23 de Septiembre del 2008


Pirata Cojo, Pacuna y Jcab

Una de las tareas que siempre me quedaban pendientes en mis idas a Guatemala es la de ir conociendo en persona a la gente que leo y que he ido conociendo a través de sus blogs. Ya en una ocasión se me atravesó una excursión y me perdí del jolglorio pero en este viaje no quise dejar pasar la oportunidad así que concertamos una reunión con Pacuna y Pirata Cojo. Fuimos pocos pero el momento fue mucho.

El punto de encuentro fue El Club, atrás del centro comercial Próceres, a las 19 horas. Me pasé de previsor y llegué media hora antes pero aproveché para echarme un colazo por Próceres para ver que tanto había cambiado. Mucho. Hasta casino tiene ahora. Estuve vitrineando un rato y llegada la hora me fui para El Club. De entrada el lugar me dio buena impresión, se sentía uno a gusto allí y en la barra ya estaba el Pirata Cojo, presentaciones, saludos y una breve historia del lugar en el que estábamos. Nos acomodamos en una mesa y al rato llego Pacuna.

A modo de reseña y para no aburrirlos les diré que pasamos un muy buen rato. La lluvia nos acompañó de fondo mientras hablábamos como si ya nos hubiéramos conocido. Surgieron historias de la vida en Guatemala e historias de la vida en Madrid. También cayeron historias personales e historias de terceros. Hablamos de blogs y algún bloguero fue pelado. Nos reimos entre cervezas y vodka y buena comida.

Porque la vida es así sólo pude estar tres horas, después Pacuna y Pirata se fueron a tomar la última a otro lado. La lluvia hizo que la despedida fuera rápida, a Pacuna lo vería en Madrid y a Pirata la próxima vez que esté por Guate, eso si, a la próxima me quedo a tomarme la última.

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Categoría: Guatemala, Relatos

En Guatemala

Escrito por jcab el Jueves, 7 de Agosto del 2008

Llevo un tiempo desaparecido. Pido disculpas por la ausencia y la falta de comunicación con muchos pero esta vez si tengo una buena excusa. Ha pasado casi un mes sin que escriba en Mafaca. Han pasado unos días desde que aterricé en Guatemala. Faltan unas horas para que diga que si quiero.

Este fin de semana seré un hombre casado y estoy muy feliz. Pensé que organizar este evento iba a ser más fácil, que con comprar guaro, alquilar un lugar y poner el baile del mono de fondo era suficiente, que ingenuo. Pero a pesar de todas las carreras y los nervios me quedo con todos los momentos que hemos tenido y con los que vendrán.

Entre otras cosas tengo pendiente una cerveza, café o agua con algunos de ustedes. Déjenme que me desocupe un poco y nos vamos poniendo de acuerdo. Que gusto estar de nuevo en mi tierra y ver a mi gente. Un abrazo a todos.

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Categoría: Relatos

Ya son cinco

Escrito por jcab el Martes, 9 de Octubre del 2007

Cagado de miedo. Así estaba cuando aterricé en España hace cinco años. Cagado de miedo. Volveré en un año, ya van a ver como vuela el tiempo le dije a mi mamá y a mis hermanas cuando nos despedimos en el aeropuerto La Aurora. Ya van cinco años. Me fui con veinticuatro, ya tengo veintinueve. Como pasa el tiempo, ahora intento escribir sobre las cosas relevantes que me han pasado pero son tantas que no sé ni por donde empezar. Sé de donde partí y creo saber en donde estoy pero el camino ha sido largo y yuca. Empecé solo y ahora estoy acompañado.

Hace cinco años salí cagado del avión, me esperaba el Camel que ya llevaba un mes aquí. Hace cinco años con Camel en el aeropuerto me tomé un café de dos euros y dije ¡puta son casi 20 quetzales!. Hace cinco años llamé a mi mamá y le dije que había llegado bien y que la extrañaba. Hace cinco años me quedé mudo al ver que no entendía muy bien a alguien que hablaba el mismo idioma y también descubrí que yo tenía acento. Hace cinco años tenía unas maletas, un sobrecito bien guardado y unas ganas de saber qué iba a pasar.

Estando lejos veo como yo y mis compañeros de andanzas valoramos y sentimos mas la tierra en la que nacimos. Hoy recuerdo ese día con nostalgia y a la vez con un poco de orgullo, orgullo de ver que en otra tierra me abrí mi espacio. He conocido gente buena en el camino y he encontrado a mi compañera en la vida. Ahora tengo tres países. He cambiado, sé que he cambiado. Me gustaría pensar que para bien y que he abierto un poco la cabeza. Pero a pesar de haber sido yo el que hizo el viaje sé que nunca he caminado solo. Sé que siempre han estado conmigo muchas personas. A las de acá les doy las gracias. A las de allá lo mismo pero también les pido disculpas ya que sé que no ha sido fácil. Ya son cinco años y todo a pulmón, todo a pulmón.

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Categoría: Relatos

De un encuentro con la policía

Escrito por jcab el Martes, 25 de Septiembre del 2007

Era viernes. Salí tarde de la oficina y decidí pasarme un rato a la casa en donde estaba reunida la gente. Ya no sé si era un cumpleaños o un chupe cualquiera pero me acuerdo que estaba cansado así que me tomé dos cervezas, estuve un rato y me fui. Era la una y media de la mañana. Iba manejando camino a mi casa cuando vi el retén policial a lo lejos. Me hicieron señas y paré. Fue hace seis años y aún me dan escalofríos cuando lo recuerdo.

Me pidieron que me bajara del carro y les enseñara la documentación. Les enseñé la licencia, los papeles del carro y mi cédula de vecindad a tres de ellos, se alejaron un poco, en teoría para examinar los papeles con cuidado, luego volvió ya sólo uno de ellos quien al parecer daba las órdenes. Era flaco y pequeño. Tenemos un problema usted, su licencia venció ayer y usted está conduciendo en estado de ebriedad. Haciendo caso omiso a lo segundo le pedí ver la licencia y efectivamente había vencido el día antes. Me excusé diciéndole que no me había dado cuenta y que al día siguiente la iría a renovar y que seguro tendría que haber un plazo para hacerlo. Me dijo entonces que yo iba bebido, le expliqué que había tomado dos cervezas y que podía hacerme la prueba de la alcoholemia ya que para ese entonces contaban con el equipo necesario. Se negó. Me cambió el tema y me dijo que sacara lo que llevaba en el maletín en el asiento de atrás. Una laptop, la del chance. Me pidió que la encendiera, lo hice y después me dijo que la apagara. Luego me pidió que me metiera en el carro, pensé que me iba a dejar ir pero luego vi como se metía el del lado del copiloto. Cerró la puerta y me dijo: Está en un problema serio joven.

Una vez dentro del carro el tipo me explicó lo malo que era el conducir borracho, yo le insistí en que me hiciera la prueba de la alcoholemia. El insistió en mi licencia vencida, yo le insistí en que llevaba un día vencida. Al final ya un poco molesto por la situación le dije que si me tenía que multar que lo hiciera pero que ya llevaba media hora allí y eso no era normal. Fue entonces cuando me explicó que los dos éramos ya hombres y que yo debería de saber cómo se arreglaban esas situaciones. Me saqué la billetera y le dije que llevaba cinco quetzales encima, no me creyó y me pidió que revisara el maletín, le mostré que no tenía mas dinero y entonces me dijo que me acompañaría al cajero. A la mierda con la licencia vencida y el supuesto estado de ebriedad. Le dije que no tenía dinero en la cuenta ya que estaba bastante jodido ese mes y que por favor reconsiderara su actitud. Me dijo que saliera del carro, él hizo lo mismo y se reunió con los otros que ya tenían cara de impacientes.

Se me acercó de nuevo cuando vimos que venía una patrulla a lo lejos, paró a unos diez metros de mi y el policía me dijo que no me moviera y se fue a hablar con ellos. Al parecer estaban supervisando el retén. Después de un breve intercambio la patrulla siguió su camino y el tipo se me volvió a acercar. Esta vez se le veía mas enojado. Mirá patojito fresa, te puedo meter una bolsa de droga en la guantera si me dá la gana o inventarme cualquier cosa si no le encontramos solución a esto. Entre enojado y asustado le dije que no podía pagarle y le recordé que era un policía y lo que estaba haciendo era ilegal. Me recordó lo de meterme droga en el carro y me dijo que llamara a alguien que me trajera dinero entonces. Me negué rotundamente. Se acercó otro policía. Vos, el supervisor va a regresar en un rato y si ve que éste sigue aquí vamos a tener clavo. Y se volvió a alejar. El policía entonces se me pegó apuntándome con el arma y me explicó que de camino a la comisaría se pasaba por varios barrancos y que en uno de ellos se podía esconder un cuerpo. Fue entonces cuando decidí llamar a mi casa. Bajo la supervisión del policía le expliqué a mi mamá como pude el problema, le dije que fuera a buscar a mi cuñado que vivía cerca y que vinieran lo mas rápido posible. Le expliqué al policía que tardarían unos diez minutos y nos quedamos allí esperando.

La ley de Murphy siempre ha sido bastante cabrona conmigo y resultó ser que un poco mas arriba de la carretera había habido un accidente y estaba todo bloqueado así que los diez minutos se convirtieron en quince y luego en veinte. ¡Va a venir el supervisor vos! dijo uno y el policía empezó a preguntarme qué pasaba, como si yo pudiera saberlo y me volvió a apuntar con el arma, empezó a decirme todo lo que me iba a pasar si llegaba antes el supervisor y me volvió a recordar lo de los barrancos. Estaba ya muy nervioso así que volví a llamar a mi mamá y me dijo lo del accidente. Colgué y se lo expliqué al policía quien con lo comprensivo que era me dijo que estaba mintiendo y que ahora si iba en serio. La pistola me apuntaba una y otra vez. Llegó la situación a la histeria ya que los demas del retén se pusieron nerviosos y empezaron a gritarle al policía que hiciera algo y que los iban a coger por su culpa, así que el tipo me apuntó de nuevo y me gritó que llamara otra vez o allí se acababa el tema. Así que volvía a llamar para preguntar por qué se retrasaban, mi mamá algo habrá oído en mi voz que sólo dijo ahora mismo voy y colgó. Se lo expliqué al policía y siguió en la histeria, con insultos y amagues de golpearme, me agarraron de un brazo y me llevaban ya a la patrulla cuando a lo lejos vimos venir a alguien corriendo por la carretera, era mi madre. Hijos de puta. Al rato apareció a lo lejos el carro de mi cuñado que al ver que mi mamá se había bajado del carro hizo malabares para saltarse el accidente. La alcanzó y mi mamá se volvió a subir al carro.

Buenas noches señores, que bueno que vinieron, tenemos un problema con su hijo que venía conduciendo en estado de ebriedad. Negociaron con mi cuñado y acordaron una cantidad. Les dió trescientos quetzales. Trescientos putos quetzales. Yo fui incapaz de decir nada. Nos subimos cada quien a su carro y nos fuimos. Que le vaya bien alcancé a escuchar.
Cuando pasé mas adelante por la carretera descubrí por qué no había pasado ningún carro en todo ese tiempo salvo la patrulla. El accidente había sido bastante grave.

¿Por qué cuento esta historia? Pues me vino a la cabeza ese recuerdo hoy con un post de Prensa Negra y recordé como desde entonces me pongo nervioso cuando me para la policía. Recordé que mas policías me han parado y no han sido así pero me quedé con esa imagen y que por culpa de esos hijos de puta la imagen que tengo de la policía es nefasta. ¿Denunciarlo? En ese tiempo me habían pasado muchas cosas como para que los denunciara y tener fé en que la gente pagara sus maldades. Tal vez lo hago ahora porque ha pasado el tiempo y cuento con otros medios como este blog.

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Categoría: Relatos

Leyenda urbana: El Siete Cabrera

Escrito por jcab el Lunes, 27 de Agosto del 2007

Alguna vez en nuestras vidas con suerte hacemos alguna gracia que sobrevive al tiempo, de esas que luego son citadas en reuniones posteriores por amigos o familiares y suelen empezar por Como dijo aquel o Se acuerdan cuando y nunca aburren. Es difícil hacer una pero cuando se hace queda estampada. Pues yo tengo una, una que sobrevivió entre algunos amigos que la recuerdan con gracia de vez en cuando. Cualquiera se enorgullecería de haber conseguido su gracia atemporal pero yo no, la mía fue accidental y se convirtió en una carga, una carga secreta de la que hoy he decidido liberarme al recibir en el messenger una amenaza de Edeleon que ponía: Sé tu secreto, sé lo del siete. Claro que luego le recordé que se lo había confesado hace tiempo pero a los demás no. Que Dios me pille confesado.

Todo empezó cuando estaba en la universidad, segundo o tercer año, estábamos estudiando en la casa de un amigo a quien llamaremos Leo, pues el Leo era el único del grupo que se había independizado y vivía solo así que su casa solía ser la base del grupo. Cualquiera que llegara allí se podía encontrar en un día cualquiera a mara estudiando, otras veces comiendo, otras huevoneando, otras chupando y otras veces echando un póquer.

Fue en una de esas tardes de estudiar y vagar cuando nos dio por trivializar, eramos el Leo, otro amigo y yo, de pronto el Leo contó una historia de nombres raros y preguntó qué nombre le daríamos a algún hijo, en ese momento yo recordé un episodio de Seinfeld en donde George Constanza decía que le pondría a su hijo Seven Constanza así que contesté Siete Cabrera, encima lo dije con tanta dejadez que me esperaba que alguien me respondiera con un Mulita por la mala broma o por haber visto el episodio. Pero no. La respuesta fue al revés de lo esperado. El Leo empezó a carcajearse mientras ponía cara de haber escuchado algo demasiado extraño, eso me sorprendió así que decidí seguirle el juego un rato, el Leo paraba de reir y decía ¿Siete? y yo le decía ¿y por qué no? así que volvía a reirse, luego paraba y decía ¿pero Siete Cabrera? y yo le decía Pues si, dá mucho juego, cuando tenga novia todos dirán que la novia sale con Siete o si se mete en una pelea el otro dirá que se peleó con Siete. Total que estuvimos dandole vueltas al tema de Siete Cabrera y el Leo no paraba de reir, el otro amigo era mas prudente. Cuando terminó ese día caí en la cuenta que entre risa y risa nunca les dije a estos que todo eso del Siete venía de Seinfeld. Se me hizo un agujero en el estómago, ser catalogado chafa no es bueno, pero opté por seguir así ya que se olvidaría pronto. Qué error.

Al día siguiente al llegar a la universidad me encontré con que el Leo se había encargado de ir contando lo del Siete, ahora comprendía que si yo o cualquiera decía que la broma venía de Seinfeld sería apaleado por chafa así que callé y decidí esperar a que pasara lo del siete. Qué error. Casi diez años mas tarde algún amigo aún me recuerda lo de Siete, sudo frío cada vez que veo una retransmisión de Seinfeld en la tele y me pregunto si algún amigo lo estará viendo. Pero prefiero ser yo el que lo diga y no que lo vean en la tele un día. Ha pasado mucho tiempo y pasaré de tener una gracia atemporal a ser considerado el mas chafa de la historia en mi grupo, todas las bromas que haga o haya hecho, las anécdotas, todo será puesto en tela de juicio. Todo por el puto Seinfeld, el puto Siete y la aclaración que nunca hice.

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Categoría: Rarezas, Relatos


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Mafaca es un espacio en donde escriben un crema y un rojo sobre temas variados que por lo general atañen a la tierra que les vio nacer, Guatemala. Sus autores son Jcab y Krod. Jcab actualmente vive en Madrid, España, mientras que Krod vive en Guatemala capital.

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